¿Qué es la Pastoral Afro?



Es la acción evangelizadora de la Iglesia católica que promueve integralmente al pueblo afrocolombiano para que éste, desde su identidad cultural, viva el proyecto del Reino de Dios y lo comparta con todo hombre y mujer.

"La Iglesia, Pueblo de Dios, cuando anuncia el Evangelio y los pueblos acogen la fe, se encarna en ellos y asume sus culturas. Instaura así, no una identificación sino una estrecha vinculación con ella (Cfr. EN 20)”.

La Pastoral es la acción concreta de transmitir la persona misma de Jesucristo y su palabra de salvación para construir la comunión entre Dios y la humanidad.  El papa Benedicto XVI dice que “la historia del amor entre Dios y el hombre consiste precisamente en que esta comunión de voluntad crece en la comunión del pensamiento y del sentimiento de modo que nuestro querer y la voluntad de Dios coinciden cada vez más: la voluntad de Dios ya no es algo extraño que los mandamientos me imponen desde fuera, sino que es mi propia voluntad, habiendo experimentado que Dios está más dentro de mí que lo más intimo mío”.


JUSTIFICACIÓN

La Iglesia ha vivido el proceso de encuentro y confrontación con las culturas desde los comienzos de la predicación del Evangelio.  El primer concilio de la Iglesia en Jerusalén fue convocado precisamente para tratar el asunto cultural.  La pregunta fue si se tenía que asumir la cultura judía primero para seguir a Jesucristo.  La respuesta fue “no”: era evidente que el Resucitado se manifestaba a todas las personas, judías o no judías.  La pastoral cultural es un campo que quiere integrar, traer a flote la riqueza de una cultura al servicio del Evangelio. La pastoral de la cultura se aplica a situaciones concretas.

Para que la pastoral pueda llevar el Evangelio al pensamiento y el sentimiento del hombre, hay necesidad de acercarse a cada persona desde su entorno cultural, social, económico y político.  “El Evangelio de Cristo le llega a cada persona en su propia cultura, que impregna su manera de vivir la fe y que a su vez es moderada por ésta”.  La cultura es como la bandeja donde cada persona recibe a Jesucristo y su mensaje de salvación. 

La cultura expresa los modos de ser y estar en el mundo.  Es la manera particular de los hombres y los pueblos para cultivar su relación con la naturaleza, con sus hermanos, consigo mismo y con la divinidad en búsqueda de una existencia mejor”.  Abarca toda la actividad del hombre, su inteligencia, su afectividad, su búsqueda de sentido, sus costumbres, sus recursos éticos y la búsqueda de Dios.

La cultura representa todas las formas de hacer y sentir de un grupo social, el conjunto de prácticas, creencias, mitos y cosmovisiones del ser humano en relación con su entorno y con la solución de sus problemas cotidianos.  La cultura, a pesar de ser transmitida por las generaciones anteriores, no es repetitiva sino que se transforma, se ayuda al desarrollar tecnologías, se resiste a la desaparición y se alimenta de los cambios en el contexto.  Tiene particularidades en cada uno de los grupos pero permite relacionarse y coexistir, hace que la diferencia enriquezca su experiencia.

El reconocimiento de esas diferencias deberá permitir la integración antes que la segregación y la discriminación. “El corazón de cada cultura está constituido por su acercamiento al más grande de los misterios: el misterio de Dios”.  He aquí lo que está en juego en una pastoral de la cultura: “una fe que no se convierte en cultura es una fe no acogida en plenitud, no pensada en su totalidad, no vivida con fidelidad”. 


Esta pastoral se debe construir sobre valores y luchar enérgicamente sobre contravalores presentes en cada cultura. La toma de conciencia de la dimensión cultural de la existencia humana nos invita a una atención particular hacia este campo nuevo de la pastoral.

La pastoral de la cultura afro es importante precisamente por lo que dice el papa Juan Pablo II, que la fe debe convertirse en la cultura.  Mucha gente está de acuerdo con que la fe cristiana aún no logra llegar al corazón de la cultura afrocolombiana.

Esto es un desafió para muchas personas y particularmente los sacerdotes.  Unos dicen “¿por qué quieren dividir la gente con eso de la pastoral de la cultura afro? Todos los seres humanos somos iguales”.  Esta es una equivocación grande.  Los seres humanos tienen los mismos derechos pero cada uno y cada grupo es único.  Reconocer estas diferencias y aceptarlas crea fuente de mucha riqueza en la convivencia.  Más que acoger sólo a los afros en el seno de la Iglesia, la pastoral pretende identificar los valores de esta cultura y entregarlos a la Iglesia universal.




Un pastor es el que guía y cuida su rebaño. Es importante que el pastor conozca ese rebaño, pero así como existen rebaños de ovejas, también los hay, de vacas, de camellos, de caballos, etc. No precisamente quien sabe guiar un rebaño de ovejas, sepa guiar a uno de camellos. Es por eso que debe existir uno para cada rebaño.  La sociedad en la vivimos es compleja y a la vez diversa, existen comunidades que se caracterizan por sus actividades como los estudiantes, los profesionales o los sacerdotes, como también hay comunidades que se caracterizan por sus costumbres culturales, como los indígenas o los afrodescendientes, es por eso que cada comunidad debería tener su propia pastoral.

Una evangelización inculturada gracias a una pastoral concertada permite a la comunidad cristiana recibir, celebrar, vivir, traducir su fe en su propia cultura, en « la compatibilidad con el Evangelio y la comunión con la Iglesia universal » (Redemptoris Missio, n. 54). Traduce al mismo tiempo el carácter absolutamente nuevo de la revelación en Jesucristo y la exigencia de conversión que brota del encuentro con el único salvador: « He aquí que hago nuevas todas las cosas » (Ap 21, 5).
 
He aquí la importancia de la tarea propia de los teólogos y los pastores para la fiel inteligencia de la fe y el discernimiento pastoral. La simpatía con la que tienen que abordar las culturas « sirviéndose de conceptos y lenguas de los diversos pueblos » (Gaudium et Spes, n. 44) para expresar el mensaje de Cristo, no puede alejarse de un discernimiento exigente frente a los grandes problemas que emergen de un análisis objetivo de los fenómenos culturales contemporáneos. El peso de estos no puede ser ignorado por los pastores, pues está en juego la conversión de las personas y, a través de ellas, de las culturas, la cristianización del ethos de los pueblos (cf. Evangelii nuntiandi, n. 20)”. 

Pontificio Consejo para la Cultura. Para una pastoral de la cultura. Vaticano, 1999.

La Pastoral Afro está organizada en la Iglesia del continente a través de las iglesias locales. En Colombia la coordinan y animan la Sección de Etnias de la Conferencia Episcopal y la Corporación Centro de Pastoral Afrocolombiana, CEPAC.

En la Arquidiócesis de Cali, a la Pastoral Afro la animan y coordinan los Misioneros de la Consolata: el p. Venanzio Mwangi Munyiri, acompañado por varios misioneros africanos y un dinámico y generoso equipo de afrodescendientes.

Esta Pastoral busca visibilizar la presencia del Pueblo Afro dentro de la Iglesia Católica y Ayudarle a la Iglesia a descubrir y valorizar esa riqueza, ayudándola así a ser más auténticamente católica (universal).

Se trata de una "opción". No es suficiente trabajar, vivir o pertenecer a una organización negra o afro para "hacer Pastoral Afro".

Es necesario "optar" por ella, "ponerse al lado de" el pueblo afro y "caminar con" él para ayudarlo a descubrir su situación, su historia, su identidad y su papel dentro de la sociedad y de la Iglesia.

P. Salvador Medina IMC. Colores y ritmos afrodescendientes. Caminante con el sol, 2008.

Es importante reconocer que cada cultura vive la espiritualidad de manera distinta, en el caso de los afrodescendientes se reconoce por la conexión con Dios a través de la expresión corporal (canto y baile).

Es normal vivir una misa animada por afrocolombianos en la que se realicen danzas en los momentos importantes de la ceremonia y que se utilicen instrumentos típicos de la cultura, como la marimba, el guasá, el cununo o asistir a la velación de un bebé en la que se canten arrullos y se baile alrededor de la tumba: los bebés aun son angelitos y van directo al cielo, su alma está salvada.



COMPROMISOS Y RESPONSABILIDADES A 2016


Coordinación:



Sacerdotes encargados (imc): Venanzio Mwangi, Kiptum Too, Kennedy Kimathi y Héctor Sánchez. 

Formación permanente y Nuevas comunidades: P. Venanzio Mwangi imc.

Semilleros: María Grangela Murillo.

Adolescencia y juventud: María Isabel Trujillo Quiroga.

Comunicaciones: Diana Lucía Benítez Ávila.

Liturgia: Mayra Alejandra Ortíz.

Espiritualidad: Sândrio Cândido imc.

Coro: Nubia Ocoró.

Danza y Modistería: María Magdalena Mina.

Harambée / hermandad: Holmer García.

Proyectos sociales: Freddy Lourido.


Más información en:

Centro de Pastoral y Espiritualidad Afrocolombiana de la Arquidiócesis de Cali
Calle 44 No. 41D-21

Barrio Unión de Vivienda Popular
Tel. (57)(2) 327 1439 - Cali, Valle - Colombia 


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