martes, 22 de noviembre de 2016

VIII Asamblea de Pastoral Afro Cali: proyecto de vida en comunidad

La Asamblea de la Pastoral Afrocaleña 2016 fue un pequeño Pentecóstes de reflexión, alegría e identidad.

La Asamblea de 2015 celebró la venida del Consejo del Sepac a Cali; su visita nos dejó un gran regalo y una responsabilidad grande: ¡el próximo EPA continental, en el 2018, será en Cali!


La Asamblea 2016 se realizó en Villa Laura, en una casa de encuentros muy bien ubicada al sur de Jamundí. Agentes de Pastoral vendieron boletas de una gran rifa para poder participar, incluso participaron desde Bogotá y Barranquilla.  El tema de este año fue Proyecto de vida desde la espiritualidad cristiana afro en un país que camina hacia la paz.

Iniciamos con la oración, las recomendaciones y la historia de la Pastoral Afro como herramienta comunitaria. Los intentos por proteger a la población afro de la esclavización, desde la Iglesia, empiezan con la colonización. El Espíritu Santo siempre proveyó de gente notable que luchara contra un orden terriblemente injusto. Se mostró cómo la situación en los hospitales es muy similar a la de los barcos negreros y que la esclavización no se ha detenido, sigue como trata de personas en todo el mundo. Se dejaron 2 preguntas para resolver en grupos: ¿De qué le sirve la historia a mi comunidad? Y ¿qué puedo hacer, desde mi comunidad, para aportar? Se discutieron en la mañana y quedó claro que no queremos repetir la historia, prevenir lo que nos haga daño y utilizar todo el conocimiento para atraer al pueblo afro que no conoce y afianzarnos en nuestro territorio. También pone en evidencia la necesidad del acceso a la educación superior.


Luis Martelo, del Centro de Pastoral Afro nacional presentó un análisis detallado del Capítulo étnico de los acuerdos de paz. Nos recordó que hay mucho material en internet que podemos consultar, utilizar para participar como comunidades afro y defender nuestros derechos. El proceso ayuda a que nos apropiemos de la ley 70 y la ley de víctimas, está en curso y afectará nuestras vidas. Las comunidades sugirieron que hubiera una persona, escogida por el pueblo afro, que nos represente en las negociaciones.


Los semilleros son una oportunidad para incentivar la participación de niños, niñas y jóvenes en su comunidad.

Los Semilleros Afro, donde los niños aprenden sobre su identidad y los valores del pueblo afro, sirven para quererse a sí mismos y aprender de los valores ancestrales. Se les enseña a tocar instrumentos tradicionales y el canto, juegos típicos, visitas a los ancianos y se utilizan películas para afirmar lo aprendido. Hubo hasta una oportunidad de que los niños y las niñas hicieran sus propuestas de paz.

Dos jóvenes de Panorama, Yumbo, proclaman las lecturas en la eucaristía del primer día.

Las actividades con la adolescencia y la juventud afro cobraron una importancia crucial este año: se les impulsó a saber de dónde vienen, cuál es su papel como pueblo negro en Cali, con ejemplos de varias partes de América Latina. Celebraron su cultura y aprendieron a utilizar sus talentos, en especial en teatro y música.


El equipo de comunicación presentó un papel renovado, en su enfoque y en los equipos que utiliza. Resaltó la necesidad de que todos participen en las redes sociales, aprendan a usarlas mejor, registren su trabajo local y ayuden a difundir todo lo que hacemos.


La Promoción Humana, una de los principales enfoques del trabajo de la Pastoral Afro, valoró el trabajo voluntario desde las parroquias, el recorrido enriquecedor del proyecto principal, la Escuela Móvil de transmisión de saberes ancestrales desde el núcleo familiar afro, la escuela de formación musical que cada vez tiene más integrantes, y las actividades fraternas (harambeé) como la solidaridad con la comunidad de Alto Puerto Isaac, en Yumbo, que sufre con cada temporada de lluvia.

Incluye las actividades académicas, como la participación en los diplomados de acompañamiento a procesos comunitarios y ambientales, y de incidencia y participación política, como en la Mesa de Concertación de Políticas Públicas. Es mucho lo que se puede mejorar, en especial con las organizaciones con las que ya tenemos relación, como la Conferencia Nacional de Organizaciones Afro, CNOA, y la Comisión Interurbana de Reconciliación y Convivencia, CIURC.


La eucaristía, al final de la tarde, mostró el privilegio que tenemos en nuestros 6 sacerdotes misioneros, varios de ellos africanos. Concelebraron asistidos por los seminaristas, el coro de la Pastoral y los jóvenes en la marimba, el bombo y los cununos. Nuestra liturgia es una muestra de cercanía con la cultura: el tambor significa la relación con el corazón, la llamada del Espíritu Santo, luz y fuego de nuestras comunidades y su cercanía con la naturaleza. La danza, los ritmos afro, la alegría y la paz, son nuestros aportes a la eucaristía. Muchas parroquias de Cali ya los conocen y saben que renovamos y fortalecemos el significado de la palabra celebrar.


La Minga de saberes, en la noche, alrededor de una fogata, fue un despliegue de talentos, en su mayoría desconocidos. Jóvenes y mayores mostraron, con canto y representaciones teatrales alegres y festivas, cómo las tradiciones siguen vivas y las nuevas generaciones las aprovechan para fortalecer su identidad.


El domingo iniciamos con el Rosario de la aurora afro. Aterrizamos las reflexiones de los misterios gozosos con el trabajo y las necesidades de los mayores, las mujeres, las niñas y los niños. La Virgen Negra, la María mafa que desde hace tiempo es nuestro icono, fue protagonista central. Le rezamos “Alégrate, María”, en procesión por las zonas verdes de Villa Laura, para terminar con las letanías tradicionales y nuestros cantos: “Ave María / Ay, Ave María / Ay, Ave María sin pecado concebida”.

El p. Venanzio Mwangi, delegado arquidiocesano de Pastoral Afro, explicó que estos saberes los ha reconocido la Unesco como Patrimonio Cultural de la Humanidad y su conservación es una responsabilidad compartida. La memoria histórica se aprende para tener clara la experiencia propia de la realidad; es parte de lo que somos y lo que proyectamos como personas. Sólo el que proyecta puede evaluarse, no se puede pedirle a alguien que dé lo que ni siquiera propuso.

Cada una de nuestras reuniones es un Pentecostés, son encuentros de fe y espiritualidad, la demostración de que todo el legado de los ancestros no se ha perdido. El p. Venanzio detalló que la liturgia no es un acto folklórico ni es para adornar una fiesta parroquial. Tiene todo el sentido completo y profundo de la Eucaristía católica, “fuente y cima de toda la vida cristiana” (LG 11). No es un acto excluyente, es una manifestación de la universalidad de la Iglesia; no es una manipulación de la liturgia, es “compendio y suma de nuestra fe”. La música es parte integral de la liturgia, el canto sagrado es un tesoro de valor inestimable, su sentido le viene de la celebración. No es sólo búsqueda de novedad, es llevar el Evangelio al corazón de cada hombre y mujer. No es una mera vivencia cultural, es poner al hombre entero en condiciones de acoger a Jesucristo en toda su integralidad. No es improvisación o imposición afro, es respetar y aceptar la riqueza cultural de los pueblos que hacen parte de la Iglesia. Es decir, es todo lo que la celebración eucarística implica en relación a la cultura.

Aclaró, también, el significado de la palabra enculturación, que lleva el sentido de la inculturación, meter el Evangelio en la cultura, a uno de un diálogo permanente entre el Uno y la otra.

Cristo Señor de la Vida (Marroquín II) se lució con cada presentación de este niño. Fue el único que puso a la Asamblea a moverse en las presentaciones por comunidad.
Las comunidades hicieron sus propuestas locales para el próximo año. Cada una, desde la minucia de su trabajo, propuso avances concretos en compra de instrumentos, uniformes para la danza, horarios y frecuencia de los encuentros, formación de adultos y espacios para rescatar las tradiciones. Es el paso a paso que, de forma constante, hace que cada una crezca.


Se presentaron los videos del banquete de la fraternidad afro, en solidaridad con la comunidad de Alto Puerto Isaac en Yumbo, sobre el ritual mortuorio, los avances del equipo de comunicación y la oralidad. Nuestra nueva realidad pastoral en comunicación tiene ahora más posibilidades audiovisuales.


El p. Venanzio informó que el EPA nacional se realizará en Popayán en 2017. El XIV EPA Continental será en Cali, del 15 al 19 de julio de 2018. Tendrá lugar en el Seminario Mayor San Pedro Apóstol y la Universidad San Buenaventura. El tema será Espiritualidad cristiana afroamericana y los desafíos del siglo XXI; con el lema “Nuestra espiritualidad, fuerza transformadora de la realidad”.  El logo y el himno se lograrán por medio de un concurso; quien se lo gane tendrá todos los gastos pagos para el próximo EPA. Las bases las publicará la Pastoral próximamente. La oración del encuentro estará a cargo del arzobispo, mons. Darío de Jesús Monsalve.



Se anunció la Misión de Navidad en Panorama y Puerto Isaac (en Yumbo) y en Villa Rica, Cauca. La Asamblea de los Semilleros será del 26 al 27 de este mes, también en Villa Laura, en Jamundí. Los encuentros de los niños ya van por su tercera versión; se busca involucrar a los padres de familia y a los párrocos. El caminar de la Pastoral Afro en las arquidiócesis de Bogotá y Barranquilla y el de las hermanas terciarias capuchinas se expusieron mientras, en la plaza central de Jamundí, la Pastoral Afro participó en directo en el canal CristoVisión, frente a la parroquia de Nuestra Señora del Rosario. Celebramos con el párroco el hallazgo del primer libro de bautismos, donde consta que el primer bautizado fue un esclavo.

Nuestro arzobispo, Darío de Jesús Monsalve, escuchó la lectura de las memorias de la Asamblea y saludó los valores del pueblo afro, sus luchas históricas y sus retos en el mundo de hoy, donde parece que crece el racismo. Nos invitó a mirar la vida con la esperanza puesta en Jesús, ahora en los últimos días del Año de la Misericordia. Presidió la Eucaristía de cierre con un llamado a la unidad; nos invitó a rezar el Padrenuestro con las manos cruzadas, para recordarnos que lo nuestro no es la izquierda ni la derecha sino la dignidad.


 Todos los que asistimos sabemos que lo más valioso es la alegría de estar y aprender juntos, compartir el trabajo del año y planear en comunidad. Hay que vivirlo para sentir el ¡Axé! (si se escribe sin fuerzas no es lo mismo): una sola palabra para describir ánimo, impulso, ganas, fuerza... Es la presencia del Espíritu Santo en el pueblo afro. Todo el pueblo está invitado. ¡Ojalá muchas, muchos se animen y formen parte de la Pastoral desde su comunidad!

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